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¿Cómo puedes evitar perder dinero en la mayor y la menor ciega al inicio de una mano? Andrew NS Glazer, experto en poker, nos lo cuenta en el siguiente artículo.
Las ciegas en el Hold’Em tienen una función similar a los ‘antes’ en los juegos de stud. Sin un “dinero inicial” habría menos incentivos para un jugador inteligente para realizar la primera apuesta, incluso cuando tuviera una buena mano. Si todos los demás se retirasen, él no ganaría nada. Sin las ciegas o los antes, la primera apuesta es meramente un objetivo, y los demás jugadores podrían retirarse tranquilamente sin tener una mano inapostable.
Forzando a los jugadores a la izquierda del crupier a realizar una pequeña ciega (SB, del inglés “Small Blind”) y al jugador a su izquierda a pagar una ciega mayor (BB, del inglés “Big Blind”) que normalmente dobla a la pequeña, el Hold’em se convierte en más interesante y la acción está garantizada. Cada mano empieza como una batalla por las ciegas, y una vez esa batalla empieza, el bote empieza a crecer, y las razones para jugar aumentan con él. Los juegos de apuestas bajas raramente terminan con el primer aumento, en los juegos de apuestas altas, sobre todo en las mesas finales de los que no tienen límite, la primera apuesta a menudo termina la mano
Aunque las ciegas tienen un objetivo similar a los antes, su función es muy distinta. Los antes son “dinero muerto”. Los antes simplemente te da opción a recibir cartas, todavía debes realizar una apuesta para entrar en acción. Cuando pones el dinero de una ciega, ese dinero cuenta como apuesta (está “vivo”). Si pones la BB y nadie más juega, ganarás esa mano. No vas a ganar demasiado, sólo la SB (que normalmente es la mitad que la BB, aunque esto puede cambiar y ser un tercio o dos de la misma). Cuando alguien gana, ayuda, pues eso hace que el dinero de tu ciega se cuente como una apuesta y se verá envuelto en muchas otras manos fácilmente, porque tú vas a jugar para obtener esos descartes.
Juego de ciegas correcto: sacar el mejor partido de la peor situación.
Cuando, por qué y cómo debes jugar cuando no haces más que obtener descartes es un tema profundamente complicado. Vamos a empezar por un principio clave que se esconde detrás del juego de ciegas. Algunas situaciones son pérdidas naturales de dinero, y hay manos cuando pones ciegas que están en esa categoría. Si tuvieras que poner una BB en cada mano, estarías ante una auténtica matanza: tú estas en una de las posiciones de inicio (cosa mala) y estás invirtiendo dinero antes de ver tus cartas (malo también). Durante ese largo recorrido, vas a perder dinero en tus manos ciegas, no cada vez, naturalmente, pero normalmente. La clave es perder lo menos posible, por lo que debes hacer dinero sobre todo cuando puedas tener ventaja en situaciones privilegiadas, como cuando te sientas en la última posición.
Vamos a empezar con un juego elemental de decisión de ciega. Tu has puesto 30 en la BB de un juego Hold’Em sin límite, tu vecino de la derecha puesto 15 de SB. Todos se retiran alrededor del botón, quién decide subir hasta 90 (con un aumento de 60). La SB se retira y te vuelve a tocar a ti. Debes continuar con esta mano o permitir que el botón gane 45?
Asumiendo que tienes una mano asequible (y más en ese momento), debes valorar tu ratio de riesgo/premio, y para ello, debes decidir cuando vas a intentar ganar el bote, apostando y después ganando en el flop, o aumentando e intentando ganar lo antes posible.
Aumentar la apuesta te costara 60 más lo que quieras aumentar. Pongamos que aumentas 180, una apuesta total de 240 pues. La parte más delicada es entender lo que intentas ganar con tu aumento: estás intentando igualar sólo 135. Hay quien piensa equivocadamente, después de mi jugada, mi aumento está dándome un total de 195 en el bote (en otras palabras, piensan que su aumento de 180 les llevará a 195). Se equivocan: el bote sólo es de 195 después de que tu iguales. Tu apuesta de 240 es un disparo al dinero que ya está en el bote, y ese es sólo de 135 cuando realizas tu movimiento!
Hay una gran diferencia entre arriesgar 180 para ganar 195 y arriesgar 240 para ganar 135. La primera jugada (con los números exactos) no necesita tener éxito ni la mitad de las veces para ser provechosa. La segunda tiene que funcionar el 64% de ocasiones (realmente un poco más que eso pues recuerda que estás pagando un rake).
Las matemáticas cambian cuando intentas ganar con una apuesta para después tomar la decisión en el ‘flop’. Tu apuesta de 60 crea un bote de 195. Si asumes que sólo debes realizar un movimiento al bote cuando la ronda ‘flop’ es favorable (las acciones de los grandes jugadores son de hecho mucho más complejas que eso), puedes apostar, en un sentido puramente matemático, si la ronda flop es favorable el 30’8% de los casos (60 dividido por 195). Si vencer en el flop es más fácil o más difícil que eso depende de tu mano, y en gran medida en lo duro que sea derrotar a tus oponentes en el flop. Lo que pienses sobre lo que puedes obtener al vencer tu mano también marca una gran diferencia, y recuerda, es más duro conseguir vencer cuando actúas desde una mala posición, y eso es exactamente lo que sucede cuando juegas desde la ciega.
Your 60 call creates a 195 pot. If you assume that you will only make a move at the pot when the flop is favourable (good players' actions are more complex than that), you can call, in a purely mathematical sense, if the flop will be favourable 30.8% of the time (60 divided by 195). Whether hitting a flop is easier or more difficult than that depends to some extent on your hand, and to some extent on how easy or hard it is to outplay your opponents on the flop. How well you think you can get 'paid off' when you hit your hand also makes a huge difference, and remember, it's much harder to get paid off handsomely when you're acting out of position - and that's exactly what you're doing when playing from the blind.
Defender las ciegas no es fácil en ningún juego
En el poker con límite, inicialmente parece fácil defender las ciegas debido a que las inversiones sin sentido son normalmente mejores. El botón no puede aumentar demasiado, así que no tienes que encararte inmediatamente a esa presión. Pero analizando los problemas de la defensa en el poker con límite vemos que no terminan ahí. Es más duro ganar el bote mediante una re-puja, porque la cantidad que tú vas a re-aumentar no será suficiente para abatir a alguien que ha pujado desde el botón, incluso si está robando, él normalmente apostará y mirará la ronda flop.
En el poker con límite, inicialmente parece fácil defender las ciegas debido a que las inversiones sin sentido son normalmente mejores. El botón no puede aumentar demasiado, así que no tienes que encararte inmediatamente a esa presión. Pero analizando los problemas de la defensa en el poker con límite vemos que no terminan ahí. Es más duro ganar el bote mediante una re-puja, porque la cantidad que tú vas a re-aumentar no será suficiente para abatir a alguien que ha pujado desde el botón, incluso si está robando, él normalmente apostará y mirará la ronda flop.
En el poker con límite, inicialmente parece fácil defender las ciegas debido a que las inversiones sin sentido son normalmente mejores. El botón no puede aumentar demasiado, así que no tienes que encararte inmediatamente a esa presión. Pero analizando los problemas de la defensa en el poker con límite vemos que no terminan ahí. Es más duro ganar el bote mediante una re-puja, porque la cantidad que tú vas a re-aumentar no será suficiente para abatir a alguien que ha pujado desde el botón, incluso si está robando, él normalmente apostará y mirará la ronda flop.
Suponiendo que iguales y que tengas éxito en la ronda ‘flop’. ¿Vas a apostar? Si lo haces, tu contrario todavía tendrá más poder y opciones. Si su mano falló en el ‘flop’, puede reconocerlo y solo vas a ganar el dinero que estaba en el bote al inicio. Si él gana en el ‘flop’, puede volver a subir la apuesta, y entonces ¿qué harás? Vas a igualar y reaumentar? El problema será aún mayor en el ‘turn’. Tú apuestas en el ‘flop’, pero tu oponente no ha ido. Asumiendo que la carta del turn no te ayude ¿dónde irás? ¿Apostarás otra vez esperando asustar a tu oponente? ¿Mostrarás tu debilidad con una comprobación? Ganar la mano jugando fuera de posición es mucho más difícil de lo que la gente cree.
Todavía peor, cuando ganas, normalmente ganas mucho menos de lo que podrías haber ganado si hubieses sido el último jugador en actuar en lugar de el primero.
Debido al problema de la posición, muchos jugadores a menudo defienden sus ciegas hasta llegar demasiado lejos. Ellos ven que todavía tienen dinero invertido y que van a tener un “descuento” al igualar, pero fallan pensando en la mando todo el rato. Deberían obtener un descuento, pero lo están haciendo sobre bienes dañados. Los esfuerzos por mostrar que no puedes ser presionado en la ciega pueden ser muy costosos. La mayoría de jugadores ganarían mucho más (o perderían menos) si no defendieran tanto sus ciegas.
Un buen consejo en poker no suele ser blanco o negro, no debes convertirte en un objetivo fácil cada vez que mantienes la ciega. Si no la defiendes de vez en cuando, puedes tener la certeza que vas a ser atacado cada vez, y eso te costará más dinero. Igualar de vez en cuando, o mejor aún re-aumentar algunas veces, advertirá a los últimos jugadores de que tú ciega no se toma de manera gratuita.
Asumiendo que debes defender algunas veces, ¿qué tipo de manos escogerás para defender? Me encantaría poder ofreceros una guía del estilo de “Debéis defender vuestra ciega en el 31% de las ocasiones” pero no existe ninguna regla de ese estilo, porque lo que necesitas defender depende también del cuanto te estén atacando los otros jugadores.
Algunas manos son obviamente defendibles, de todas formas. Si has recibido una buena pareja o un A-K o A-Q, tu mano jugará prácticamente sola. Si no vas a pujar con esas manos, significa que eres demasiado tímido para ganar al poker.
Por desgracia, no siempre te van a repartir esas manos tan fuertes y en cambio sí te tocará defender la ciega más a menudo, así que necesitarás seleccionar algunas manos para defender. Escoger las adecuadas es muy importante, pero muchos jugadores, instintivamente, realizan malas elecciones.
Aunque A-4 es una mejor mano lider que J-10, será mucho mejor defendiendo con la J-10’. ¿Por qué? En muchas ocasiones cuando se ataca desde una de las últimas posiciones, si se tiene un As, es un gran As. Eso significa que si tienes ela “aparentemente” buena ronda flop de A-9-5, puedes liquidarte una fortuna frente a alguien que estaba pujando con un A-K. Aunque Ases y reyes parecen excelentes cartas para defender, a no ser que tengas un turco muy fuerte, llegarás más lejos arriesgando al encontrarte en una posición de “mano dominante”.
Una mano con J-10 es menos probable que contenga las mismas cartas clave que las de tu oponente. Si aparece un As en el ‘flop’, mejor descartes tu mano. Si el ‘flop’ es un 10-4-2, el jugador que ha subido con un A-Q no tiene nada, pero es mucho más probable que suba aún teniendo dos cartas altas que teniendo una pareja alta, como K-K.
Como resultado, impredecible pero potencialmente útil, manos como J-10 o 5-6, son probablemente mejores para defender que algo como A-2 o K-3. Si juegas un A-2 y aparece un As, sólo tendrás acción cuando tu mano se encuentre en un grave problema. Si juegas algo más astuto como un 7-8, podrás terminar abatiendo a alguien que ha partido de una de las últimas posiciones si el flop es un As-7-8. También podrás ganar el bote de aquellos que han mantenido A-K y se echan atrás cuando el flop es por ejemplo 8-3-2. Lo pagarás si alguien dispone de K-K, pero otra vez recuerda que en las últimas posiciones las pujas suelen venir más a menudo de jugadores que mantienen dos cartas altas que una buena pareja. Naturalmente, si el que puja dispone de K-K y el flop dispone 8-8-3, tu puja con un 7-8 te pone en posición de ganar una fortuna de jugadores que no esperan que estés manteniendo un 8.
El siguiente punto importante a considerar cuando defiendes tu ciega es una variación de la pregunta de las apuestas de bote: ¿Cuanta gente ha “atacado”? Si en un juego con límite un jugador en una posición intermedia puja a 60 y tres jugadores igualan la apuesta, la primera cosa que debes hacer es darte cuenta que has encontrado un buen juego, porque igualar dos subidas normalmente es una jugada débil. Si tu mano es suficientemente fuerte para igualar dos subidas, posiblemente sea lo suficientemente fuerte para tomar la iniciativa en tres apuestas.
Vamos a dejar el tema del juego jugoso a parte, y vamos a fijarnos que la situación multi-jugador cambia considerablemente el bote. Con cuatro jugadores que han pujado a 60 y una SB de 15, el bote contiene 285 cuando valoras si añadirás otros 30. Este bote es tan maravilloso que tú puedes pujar con cualquier mano mínimamente razonable: yo incluso pujaría con algo como 3-2 (aunque no 7-2, cuando juegas contra varios jugadores buscas manos que puedan darte una escalera o un color, es decir, que te hagan marcar una diferencia).
La mayoría de las veces, tu mano débil no tendrá valor en el ‘flop’, pero cuando tengas éxito, el bote tiende a ser cuantioso, los jugadores se fijarán en ti, mirando la talla del bote, y en lugar de 285 seguramente ganaras 500 o 600 en un juego con límite. En un juego sin límite tus especulaciones podrán abatir fácilmente a alguien que haya olvidado que el Hold’Em no es un juego de dos cartas sino de siete.
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